Sermón escrito por Andrés Pong

EL TODOPODEROSO

Actualmente la gran mayoría admiten que Dios existe. La cultura nos ha inculcado que hay Dios y la evidencia de la naturaleza lo confirma, pero aun los que “creen” en Dios no le obedecen—si le adoran es a su gusto y muchos ni eso hacen. Si preguntamos por qué, creo que muchos no entienden el poder de Dios.

Egipto en los días de Moisés fue la nación más poderosa de aquel entonces. Si recuerdan José, bisnieto de Abraham, fue encargado de recoger trigo durante 7 años de plenitud para preparar por los 7 años de sequia que los siguió. (Gen. 41). El primer año de escasez de comida los egipcios compraron trigo de Faraón, y el siguiente año José tomo su ganado para comprar alimento. El tercer año los egipcios no tenían dinero ni ganado—solamente quedaba el terreno y ellos mismos y José compro todo el terreno para Faraón y ellos como sus siervos. Así fue establecido el poder de Faraón y su trono, de manera que 400 años después, cuando Dios envió a Moisés, para sacar a los israelitas, Faraón fue reconocido como un Dios. Egipto fue la granja del mundo, cosechando trigo no solamente para su pueblo sino para todo el mundo mediterráneo, el imperio más poderoso de la época.

En Ex. 5:1-2 tenemos la primera entrevista entre Faraón y Moisés y Aarón, representantes de Jehová Dios. En el verso 2, Faraón dijo, “¿Quién es Jehová, para que yo oiga su voz y deje ir a Israel? Yo no conozco a Jehová, ni tampoco dejaré ir a Israel.” Jehová Dios empezó a mostrar su poder a Faraón por medio de las 10 plagas, plagas que mostraba su poder sobre los dioses de Egipto. La primera plaga fue convertir el agua del Rio Nilo en sangre. El Nilo fue la fuente de vida en Egipto—en los terrenos al borde del rio sembraron trigo. Normalmente el creció en la primavera y pasaba sus bordes, así trayendo tierra nueva y regándolos. Después sembraron y las plantas vivieron del agua que el rio depositó. El año que el rio no crecía no había cosecha que producía hambre, enfermedad, y muerte. Este rio de vida fue convertido en rio de muerto por el poder de Dios, pero Faraón, en vez de rendirse delante de Jehová no lo dio atención. Las plagas siguieron con ranas en toda la casa, luego piojos, y después moscas. Los Israelitas vivieron junto a los egipcios pero en la tierra de Israel no había piojos, moscas ni una de las plagas. Después de cada plaga Faraón cedió y dije que obedeciere a Dios, pero tanto pronto que terminó la plaga Faraón endureció su corazón nuevamente, para no cumplir el mandamiento de Dios. En Ex. 9, después de granizo que no solamente destruyó todo el trigo, los árboles frutales y hasta mató a los animales y las personas que estaban en el campo Faraón siguió terco, rechazando el mandato de Dios. Cuando Dios le avisa que traerá langostas, aun con eso Faraón siguió igual. En Ex. 10:7 los siervos del Faraón, le aconsejaron, “Deja ir a estos hombres, para que sirvan a Jehová su Dios. ¿Acaso no sabes todavía que Egipto está ya destruido?” Después del granizo y las langostas no quedaba planta alguna para darles comida. Mucho de su ganado se había muerto en las 5ta y 6ta plagas, además de personas. El gran imperio, que reinaba sobre el mundo de aquel entonces ya no fue tan poderoso—ni tenían comida para su pueblo, muchos menos para vender a otras naciones. La última de las plagas fue la muerte del primogénito, de hombres y también de animales. Cap. 12:30 nos dice que “no había casa donde no hubiese un muerto” Fue tan terrible que los egipcios concluyeron, “Todos somos muertos” (v. 33) Después de perder su primer hijo Faraón por fin entendió el poder de Jehová Dios y se quedó por vencido. ¿Cuántas personas fallecieron en esta plaga? Egipto ya era la sombra de lo que antes era. ¿Quién conquistó a Egipto; Moisés y Aarón? Obviamente fue el poder de Dios y los egipcios creyeron en el poder de Jehová. Grande es el poder de nuestro Dios y eso nunca cambia.

Pero después de 4-6 semanas, los egipcios volvieron a no reconocer el poder de Jehová. En Ex. 14:4 dijo Dios, “Y yo endureceré el corazón de Faraón para que los siga; y seré glorificado en Faraón y en todo su ejército, y sabrán los egipcios que yo soy Jehová.” Como recuerdan Faraón salió con todo su ejército (600 carros y sus capitanes) para volver los israelitas a Egipto. Dios abrió las aguas del Mar Rojo para que los de Israel pudieran pasar por en medio pero cuando los egipcios lo intentaron Dios cerro las aguas y toditos se ahogaron en el mar—ni uno de ellos escapó. (Ex. 14:28) Egipto ya se quedó sin alimento, con poco ganado, sin ejército y sin Faraón. La derrota de Egipto fue tan completo que Moisés profetizó, “Lo oirán los pueblos (de Canaán), y temblarán: Se apoderará dolor de la tierra de los filisteos.” (15:14) Y así cumplió. Cuando Israel se acercaba a la tierra de Moab, dice en Núm. 22:3, “Y Moab tuvo gran temor a causa del pueblo, porque era mucho: y se angustió Moab a causa de los hijos de Israel.” En Josué 2 los de Jericó también desmayaron porque entendían el poder de Jehová Dios (v. 10-11).

Jehová nuestro Dios es el Todopoderoso, aun hoy en día. A pesar de que no lo parece el “Altísimo Dios tiene dominio sobre el reino de los hombres” (Dan. 5:21) y todavía gobierna en este mundo. Siendo Creador del mundo será el que lo destruirá también, y podemos confiar en esto porque ya lo ha hecho una vez, en los días de Noé.

Hermanos, si Jehová Dios es el todopoderoso ¿Quiénes somos nosotros para cambiar sus mandamientos? Si seremos juzgado por él y no podemos esconder nada de él, ¿No debemos servirle en todo? Necesitamos también ayudar a los del mundo entender el poder de Dios, para que ellos también vean lo importante de seguirle. Cada rodilla se doblará delante de él y toda lengua confesará a Dios (Rom. 14:11). Lo pueden hacer mientras que viven y vivir eternamente o lo harán en el juicio final y ser condenado por los siglos de los siglos.

Pero el poder de Dios también nos anima y nos alienta. Cuando los amigos se burlan de nosotros por ser cristianos, debemos recordar quién será el juez en el último día. Esto nos fortalece para seguir adelante. Cuando queremos trabajar por Dios y hay obstáculos podemos recordar quién esta nuestro lado. Cuando nos falta el pan de cada día o no sabemos de dónde vendrá la comida podemos confiar en nuestro Padre Celestial, el todopoderoso, para suplir nuestras necesidades.

El Dios que servimos todavía es el Todopoderoso, digno de ser alabado y obedecido para siempre, él que nos cuidará en todo momento.

Tol Burk

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